INTIMIDAD

“El miedo a la intimidad está sumamente difundido en nuestra sociedad, y puede producir problemas que van más allá de las disfunciones sexuales. Tendemos a ser espectadores más que a participar; a mirar la televisión, jugar a las cartas y a otros juegos, más que sumergirnos en una conversación intima. Parece, a veces, que la gente le tiene más miedo a la intimidad que al contacto sexual: les resulta más fácil masturbarse que hacer el amor, comprar contactos sexuales impersonales que compartir el amor con un amante; borrar a su pareja en el éxtasis de una droga que vivenciar planamente el contacto con ella.” (Kaplan, 1979)